Zhu Xiu Cheng enseña el taichí (taiji) desde hace unos veinte años. Este chino de 54 años de edad residente en Beijing, es también calígrafo. Encuentro.
« Abotónate el cuello. No olvides abrigarte o atraparás un resfriado». Zhu Xiu Cheng sermonea paternalmente a su discípulo antes de entrenar. Este maestro de taichí y Artes Marciales (Wushu) de 54 años de edad no juega con la salud. Ni con su apariencia. Vestido impecablemente con un conjunto en satín negro y botones bordados, este chino oriundo de Hebei, enseña el taichí desde hace unos 20 años.
En un principio vendedor de libros, Zhu Xiu Cheng dejó su provincia natal en el centro de la China para instalarse en Beijing, donde habita desde hace una década. Para este alto y esbelto hombre, de rostro que desborda sabiduría, el taichí es, ante todo, una tradición familiar. Su abuelo lo practicaba como hobby. Y el mismo Zhu Xiu Cheng, a la edad de 8 ó 9 años, comenzó a practicarlo junto a su padre, cada día después de clases durante 3 horas.
Tiempo después Zhu Xiu Cheng recibiría clases de los más prestigiosos maestros egresados de la Escuela Wudang, en Hong Kong, reputada por la enseñanza de una forma de taichí que combina cualidades terapéuticas con técnicas de autodefensa. Gracias a esta educación de primera, pudo Zhu Xiu Cheng obtener numerosos premios de Artes Marciales, tanto a nivel nacional como internacional. En el 2004, fue invitado a representar el estilo de Wudang en Hong Kong en las modalidades de lanza y espada. Zhu Xiu Cheng siempre ha soñado con establecerse a Europa, pero ese sueño no se materializó y, en su lugar, decidió venir a la capital. « Beijing es, en cierta medida, una ventana al extranjero », nos explica.
Entre su treintena de alumnos, figura un francés de quien, con orgullo, exhibe su fotografía en su sencillo apartamento. El más joven de sus discípulos tiene solo 9 años de edad, mientras que el más anciano roza los 70. Pero sin importar su edad, todos se resisten a ser llamados "alumnos" ya que, como dijera Hu Zhihua (28 años), escritora por cuenta propia que practica el taichí con Zhu Xiu Cheng desde hace 5 meses: « La
relación entre un profesor y un discípulo es mucho más estrecha. Cuando un profesor envejece tanto que ya no puede enseñar, entonces sus discípulos se ocupan de él como si de su propio padre se tratara », nos insiste.
Cada vez que tiene tiempo, la joven Hu se dirige temprano en la mañana al Parque Tiantan (Templo del Cielo), punto cotidiano de encuentro de Zhu Xiu Cheng y sus discípulos. « Fue un doctor el que me aconsejó realizar ejercicio físico, ya fuera yoga o taichí. Me decidí por este último debido a que él incluye técnicas de autodefensa. Lo más difícil es tener el tiempo y la voluntad de practicarlo todos los días. También es necesario comer bastante carne de res para fortalecer los músculos», nos explica.
Desde que un discípulo comienza a practicar taichí, Zhu Xiu Cheng le enseña tres etapas: los movimientos, la postura pélvica y de los pies, y la armonía entre el interior y el exterior. Para llegar a dominar la primera etapa se necesita entre 2 y 3 años, pero para dominar la última fase se requieren uno 50 años! « Cada movimiento tiene un significado específico que da un aire de belleza », enfatiza. Impulsado por este sentimiento de constante búsqueda de la estética, Zhu Xiu Cheng se interesó por la caligrafía. En su estudio, el escritorio está repleto de periódicos ennegrecidos por la tinta, pinceles de diversos tamaños y tinteros, mientras las paredes exhiben obras de un matiz « dulce y calmo, a causa de la influencia del taichí », como él mismo lo describe orgullosamente.
Zhu Xiu Cheng entró al mundo de la caligrafía a la edad de 17 años. Aprendió el orden de los trazos, el origen de las palabras y los diferentes estilos de los caracteres chinos (lishu), e incluso durante 5 años enseñó caligrafía a los hijos de sus amigos en su provincia natal. « El taichí y la caligrafía son ambos muy buenos para la salud física y mental. La mayoría de los calígrafos practican taichí, y viceversa », nos asegura.
De un gesto hábil, Zhu Xiu Cheng esboza unos caracteres chinos, al tiempo que nos dice sonriente: « Al principio, mi mano no cesaba de temblar. Me tomó al menos seis meses para aprender a sostener el pincel ». Lejos ya de aquella etapa de aprendizaje, este erudito de cálida sonrisa, espera atraer suficientes discípulos para abrir entonces su propia escuela de caligrafía.
Informaciones prácticas :
Zhu Xiu Cheng enseña taichí todas las mañanas, de 7:30am a 11:30am (excepto los martes) en el Parque de la Sala de los Rezos del Templo del Cielo (Tiantan Gongyuan 天坛公园). También da clases matinales en el patio de su casa: 6 Xueyuan Lu, Furun Jiayuan, Bldg 5, Apt 1002, Haidian district. 海淀区副润家园5号楼1002. Tel : 132.41.84.32.06 ó 158.01.11.47.35. El Sr. Zhu solo habla chino.
Clases: 500 RMB/ 3 meses.
Texto: Aurélie Palancher
Fotos: Wang Zhuo
Marzo 2008