Construída a principios del siglo XV, la Ciudad Prohibida es uno de los monumentos más célebres de China. La antigua residencia de los emperadores se viste con sus mejores galas para recibir los Juegos Olímpicos.
La Ciudad Prohibida ya no necesita presentación. Situado en el mismo corazón de Beijing, este ineludible monumento ha sido sede imperial durante milenios. Sin embargo, la Ciudad Prohibida es también noticia en la actualidad por su renovada belleza en vísperas de los Juegos Olímpicos.
Inspirada en varios palacios de Nanjing, al sur de China, la construcción de la Ciudad Prohibida comenzó en el siglo XV, y debe su nombre al hecho de que a la población se le estaba prohibida la entrada durante el reinado de los emperadores chinos. La entrada se encuentra al sur, justo frente a la Plaza Tiananmen, lugar donde se efectúan las concentraciones populares. Luego de haber pasado los nueve clavos dorados alineados sobre líneas de igual número, símbolo obligo, nos encontramos ya en el interior de la muralla que rodea la Ciudad Prohibida. Este es también el camino que deben tomar aquellos que deseen divisar desde lo alto la Plaza Tiananmen en toda su extensión.
Por tan sólo 15 RMB, se puede acceder a una terraza desde donde se puede disfrutar de una vista magnífica sobre el Mausoleo de Mao Zedong y del edificio de la Asamblea Popular. Si se mira hacia la derecha, se puede divisar la famosa Ópera de Pekín, cuño del arquitecto Paul Andreu, con su moderna arquitectura en forma de huevo que contrasta con los edificios aledaños de una arquitectura más convencional.
Además del espectáculo visual sobre la ciudad, es posible también asistir a una exposición que recuenta los más importantes sucesos políticos de China a partir del 1949. Si bien la exposición aparece completamente en chino, al menos las sillas presidenciales de diversos mandatarios chinos y otros grandes funcionarios puestas en exhibición, valen la pena ser vistas..
Una vez en el interior de la Ciudad Prohibida, se siente un aire de grandeza en el ambiente. Sus majestuosos edificios, ejemplos fehacientes de la arquitectura clásica china con sus tejas barnizadas en amarillo y sus fachadas de ladrillos rojos, le han valido el nombre de « Ciudad Púrpura ».
La Ciudad está dividida en tres grandes secciones. Los simétricos palacios principales constituyen el centro. Es en ellos donde se encontraba el trono imperial e inluso la sala de recepción. Las alas laterales acogían las habitaciones de las concubinas del emperador. Finalmente, la parte norte se reservaba a la pareja real, aunque en algunas ocasiones, otras residencias secundarias de la Ciudad fueron también ocupadas por los emperadores.
La visita se hace aún más agradable gracias a los jardines y museos que la adornan. Algunas artículos exhibidos, como la vajilla y la colección de joyas imperiales, bien merecen que se les dedique tiempo de visita, y discimulan un tanto la inconveniencia de los trabajos de reparación de los dos palacios principales. Los obreros, montando y desmontando el andamiaje que cubre por completo la fachada de los palacios, no son un agradable espectáculo pero, con la proximidad de los Juegos Olímpicos, esta restauración se hace indispensable. Ahora que los trabajos de restauración se encuentran en su etapa final, la primavera será indudablemente el momento ideal para visitar la Ciudad Prohibida, sobre todo si deseamos evitar las grandes multitudes que de seguro se darán cita allí en el verano.
Informaciones prácticas:
Ciudad Prohibida (故宫): Abierta todos los días, de 8:30am a 5:00pm, (hasta las 4 :30pm del 15 de octubre al 15 de abril). Las entradas dejan de venderse una hora antes del cierre. 4 Jingshan Qianjie, Dongcheng district. 东城区景山前街4号. Tel: 010-6513-2255 (máquina contestadora).
Entrada: 60RMB (1ro de abril al 31 de octubre), 40RMB (invierno), 10RMB adicionales si desea ver las exposicionesde joyas y de relojes de la familia imperial. 40RMB por el alquiler de una especie de grabadora que sirve de guía en varios idiomas (depósito de 100RMB y pasaporte).
El recorrido previsto por el audio-guía dura unas 3 horas y media. Si usted desea un servicio más interactivo, algunos pekineses pueden servirle de guía con un inglés medio por varias centenas de yuanes. Pero, como de costumbre, no deje de sonreir durante el regateo!
Texto: Edouard Beauchemin
Fotos: Wang Zhuo
Marzo 2008

Exposiciones :
08 junio 05 septiembre
