Inaugurado a mediados de octubre en el noroeste de Beijing, Courtel es un hotel que conjuuga tradición y modernidad, lujo y convivialidad. Visitémoslo.
« Yo quería hacer un hotel típicamente chino, con una atmósfera casera ». Dirigido por Qi Xiao Qing, gerente de bares de Beijing, Courtel fue inaugurado el 18 de octubre. Situado en una callejuela de Andingmen, al noroeste de Beijing, este establecimiento es uno de los escasos hoteles de la ciudad que ofrece todos los servicios y el comfort de los hoteles clásicos modernos, combinado con la elegancia y arquitectura tradicional china. Compuesto por 5 siheyuans (patios interiores en forma cuadra) que se reparten en los más de 2 000m², Courtel cuenta con 24 habitaciones, 20 de las cuales son dobles, 2 suites lujosas y 2 dormitorio, así como un restaurante de cocina china y occidental, y un bar.
En la recepción, negros relojes de pared precisan los horarios del mundo utilizando las referencias culturales más caracterizadoras del lugar. De esta forma, la hora de Cuba se indica como « La hora del Ché Guevara », la de Londres como « La hora de los Beatles », la de Nueva Zelanda como « la hora del Hakka » o la de Beijing como « la hora de Sanlitún » (uno de los barrios más animados de la capital china). Los familires y amigos cercanos de Qi Xiao Qing, lo llaman cariñosamente « Lao Qi » (Viejo Qi), y reconocen tanto el humor de este noctámbulo de 39 años, actualmente a la cabeza de tres de los bares más frecuentados por extranjeros principalmente, en Sanlitún, y Gulou, tales como Nanjie y Drum and Bell, como su sentido de la h
ospitalidad.
Con su camisa remangada, cola de caballo y su sonrisa bonachona, Lao Qi siempre tuvo el sueño de abrir un hotel, incluso cuando « eso implica mucha más responsabilidad que un bar». Pero si este antiguo empleado de banca y luego agente publicitario en Chengdú, capital de Sichuán, no tenía al principio nada más que una vaga idea, una cosa es segura ahora: ël no quería un lugar « sexy con muchachas en mini-falda». Luego de largos años de reflexión y seis meses de renovación, Courtel vio finalmente la luz del día. Cinco millones de yuanes (aproximadamente 500 000 euros) fueron necesarios para transformar las antiguas casas en ruinas en cinco nuevos sihueyuans individuales, separados por gruesas puertas de madera.

Exposiciones :
06 septiembre 09 septiembre
