Situao en la primera planta del hotel The Regent, en Wangfujing, Daccapo ofrece una sabrosa y bien elaborada comida italiana, en un ambiente que nada tiene que ver con Italia. Una buena opción para una cena romántica.

Cuando uno entra al restaurante Daccapo, nada le recuerda a la Italia, ni la decoración contemporánea, simple y elegante, inundada de luces tamizadas, ni el menú, redactado tanto en chino como en inglés. Incluso las pocas canciones italianas que ambientan el lugar, en vez de darle un toque más ¨italianizado¨, lo que hacen es acentuar su carácter sobrio.
El menú, de un blanco inmaculado, a juego con los manteles, platos y servilletas, ofrece todos los clásicos italianos: desde las antipastas hasta las sopas, pasando por los entrantes, pizzas, pastas, platos principales y postres. Sin embargo, en Daccarpo los platos no tienen nombres fantasiosos y extravaganates, sino que son presentados simplemente, con su nombre original y los ingredientes que los componen.
Escoger entre tantos platos deliciosos es realmente difícl en Daccarpo. Ya sea el cappuccino crujiente de champiñones y pancetta (65 yuanes), la trucha de agua dulce con ravioles y puerro, y mousse de trufas, champiñones y cangrejo (150 yuanes), o tortellini con espinaca, ricotta, tomates encurtidos y almendras... Todo es asombrosamente apetitoso.
Desde la misma entrada al restaurante, ya puede uno percibir el tono sofisticado y original de Daccapo: Pesados cubiertos longilíneos y curvados, muy bellos a la vista, pero difíciles de usar, son dispuestos a ambos lados del plato. Largos rojos o dorados de crujientes tentempiés son el anticipo de lo que vendrá a continuación.
Aparece primero el carpaccio de res con limón, ají, vinagreta, hojas de jaramago y láminas de queso parmesano, todo presentado en un plato cuadrado. El aliño, con su marcado sabor a limón, restan agradablemente en el paladar, mezclándose desde la primera cucharada con las finas lonjas de res. Sin embargo, a la segunda cucharada, la carne parece perder algo de sabor. Pero el parmesano y otros quesos sobre los cuales reposan las hojas de jaramago, devuelven al carpaccio su sabor y alma original, que un sorbo de Rosso di Montalcino 2004 inmortaliza como colofón.
La copa de vino se ha vaciado. La camarera, vestida en blanco y negro, acude a rellenarla y, con cierta torpeza, vierte algunas gotas sobre el mantel. Poco importa. No ha tenido uno el tiempo aún de repasar el lugar con la vista, cuando el segundo plato ya aparece, tan abundante como el primero.
La chuleta de cordero asada al pecorino y tomilo, regada con aceite de oliva y alcachofa, y caramelizasa en salsa de ajo, es tentadora. Los pequeños trozos de vegetales, bañados en una salsa oscura ligeramente azucarada, crujen al morderlos. El cordero ha sido cocinado a la perfección: crujiente por fuera y tienro y suave en el interior.
Sin embargo, la generosidad de los platos ha dejado poco espacio para el postre, incluso cuando uno no pueda resistirse al tiramisú con avellanas y polvo de chocolate, a 70 yuanes; el ron baba con fresas y helado de chocolate, a 65 yuanes; o el risotto de nuez con chianti y peras, a 95 yuanes.
Daccapo : Abierto todos los días de 12:00m a 2:30pm y de 6:00pm a 10:00pm. 2/F, The Regent Beijing, 99 Jinbao Jie, Dongcheng district. 东城区金宝街99号北京丽晶酒店2层. Tel : 010.85.22.17.89
Texto y fotos : Aurélie Palancher
Octubre 2007