
Inscrita como Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1087, La Gran Muralla atrae cada año a miles de turistas procedentes de China y de todo el mundo. En los alrededores de Beijing, existen cuatro partes de la edificación: Mutianyu, Juyongguan, Simatai y Badaling, siendo esta última la más accesible y visitada. Viaje a un místico y maravilloso paisaje.
Se dice que es el mayor cementerio del mundo, ya que cada diez metros aproximadamente, hay un obrero enterrado entre las piedras. Se dice también que aquel que no llegue a su cima, no puede considerarse un valiente; o que es la única obra construida por el ser humano que puede verse desde la luna. Lo cierto es que, desde su construcción hasta la fecha, la Muralla China constituye tema de conversación, y no deja aún de fascinar a las masas.
La prueba: Tanto en verano como en invierno, los turistas acuden en masa para admirar la estructura arquitectónica, la mayor construida por seres humanos, en términos de longitud, área y masa. En Beijing, existen 4 partes de la muralla abiertas al público: Mutianyu, Juyongguan, Simatai y Badaling. Esta última es la más accesible y visitada, y es también sobre la que hablaremos a continuación.
Situada a 70 Km al noroeste de la capital china, es la parte de la muralla que se encuentra en mejores condiciones y, probablemente, la que ofrece los paisajes más hermosos, según nuestro guía. Las entradas a Badaling son tomadas por asalto por carros repletos de turistas, y otros medios de transporte, mezclándose los chinos venidos de todas partes del país con los visitantes occidentales.
El oleaje de personas es impresionante. Para no perder ningún miembro del grupo, muchos guías optan por llevar todos la misma gorra, mientras que otros levan bien alto banderines fácilmente reconocibles. Una vez comprados los billetes de entrada, comenzamos finalmente nuestro recorrido por la Gran Muralla. Una parte de la construcción está cerrada al público; una delegación acompaña a un invitado de renombre: Alberto, príncipe de Mónaco.

De golpe, en el lado abierto al público se forma el tropel! Pero eso poco importa, la experiencia lo vale. Poco a poco, las tropas se dispersan. Entre los quioscos ilegales y el desnivel del suelo, a menudo muy empinado, el paso se aminora. La vista de las montañas en los alrededores es espléndida, lo cual provoca muchas pausas para tomar fotos; ocasión ideal para retomar el aliento o incluso para echar un vistazo a las coloridas ¨gangas¨ que ofrecen los vendedores ambulantes.
Pasamos muchas torres de vigilancia a lo largo de la caminata. ¨Desde aquí, los guardias enviaban señales de fuego para anunciar la invasión de bárbaros mongoles¨, explica nuestro joven guía chino. Fortaleza de 8 metros de alto, la Muralla jugó más bien un papel disuasivo, sin haber podido realmente impedir la entrada de los invasores.
La caminata a lo largo de las viejas piedras de la Muralla puede durar horas y horas. Mientras más avanzamos, menos personas hay a nuestro alrededor. El paisaje casi no varía. Contemplamos la Muralla, pudiera decirse una serpiente que se alarga entre las crestas de las montañas hasta donde no alcanza la vista. No nos queda más remedio que dar media vuelta y regresar.
Texto: Laurène Mazier
Fotos : Wang Zhuo
Septiembre 2007

Conciertos :
04 septiembre
Two of the world's greatest jazz superstar are uniting together in concert for the first time in China in support of their acclaimed album "Givin'It Up".
