Cerrado durante casi dos años por motivos de trabajos de renovación, el Colegio imperial, o Guozijian, reabrió sus puertas el pasado mes de junio. Situado en el nordeste de la capital, este edificio de pequeña talla representa gran importancia en la historia de China. Impresiones.
De él, se dice que es el sexto más bello palacio de Beijing. Cerrado durante casi dos años para su renovación, el Colegio Imperial, o Guozijian, reabrió sus puertas en junio para el beneplácito de los apasionados de la historia. Situado justo al lado del Templo de Confucio, al noreste de Beijing, este edificio construido en el año 1306 tuvo en sus tiempos la misión de formar a los futuros dignatarios y altos funcionarios de China.
En el siglo XIV, la gente se apilonaba en el portón, pero sólo aquellos que habían pasado satisfactoriamente el selectivo examen imperial podían acceder a esta prestigiosa escuela, sin importar la clase social a la que se perteneciera, siendo este el primer sistema de acceso a la administración del Estado basado en el mérito. De esta forma, todo el mundo gozaba de oportunidades de alcanzar altos cargos. Este sistema duró hasta el año 1911. Durante sus 600 años de vida activa, el Colegio imperial vio desfilar un gran número de altos funcionarios (o mandarines, como se les llamaba en aquella época) e, incluso, algunos emperadores.
E la actualidad, el Colegio imperial devino lugar turístico. Con un área de 22 000 m², menos de una hora es suficiente para recorrerlo. Entrando por la puerta sur, llegamos a un patio interior de una tranquilidad pasmosa, rodeado de árboles y césped. La tranquilidad es acentuada por el hecho de que un grupo de golondrinas ha escogido el lugar para plantar campamento. Las aulas y dormitorios de los estudiantes se encontraban en las alas este y oeste.
El Biyong, pequeño palacio donde el emperador daba sus lecturas, se sitúa en el centro del lugar. A él se accede franqueando uno de los cuatro puentes orientados según los puntos cardinales; es esta una de las pocas ocasiones en que el trono del emperador no contaba con barreras de protección. El ala norte se componía de una biblioteca imperial. Hoy día, los libros han desaparecido, y el lugar ha sido reemplazado por una tienda de souvenirs. Lo mismo ocurre con el ala oeste, donde se vende un gran número de amuletos y otros artículos para atraer la buena suerte.
El ala este es la más interesante, con su museo nuevo de paquete, el cual exhibe videos, estatuas de cera de un realismo extraordinario, y exactas reconstrucciones del mobiliario de la época. Las informaciones están perfectamente traducidas al inglés, si bien en ocasiones el lenguaje es un tanto demasiado técnico. El visitante puede también hacerse una idea bastante precisa de la estricta vida que llevaban los estudiantes del Colegio. Por ejemplo, ellos no podían salir del recinto sin previa autorización y sin precisar el motivo y duración de la salida, o si algún alumno resultaba culpado de pereza, éste sería castigado físicamente.
Los estudios, que duraban tres o cuatro años (según la dinastía reinante), se limitaban al aprendizaje de los clásicos. Escritos por Confucio y sus condiscípulos, estos documentos constituyeron la única referencia de estudio de numerosas generaciones de letrados chinos. Este estatismo intelectual perjudicó el desarrollo científico de China, siendo una de las razones esgrimidas por los sinólogos para explicar el retraso tecnológico de China con respecto al Occidente.
Luego del recorrido del Colegio Imperial, los visitantes se dirigen por lo general al Templo de Confucio, justo al este. El billete de entrada sirve para visitar ambos lugares, así como el audio-guía, que se puede alquilar por hora. El sonido es de calidad, pero el texto está pésimamente traducido. Sin embargo, en general, la renovación del Colegio imperial y el museo son intachables y, definitivamente, merecen la visita.
Informacions prácticas:
Colegio imperial (Guozijian): Abierto todos los días, de 8:30am a 5:00pm. 13 calle Guozijian, Dongcheng district. 国子监, 北京市东城区国子监街13号.
Entrada: 20 RMB (10 RMB estudiantes).
Audio-guía: 30 RMB/hora (depósito de 300 RMB).
Texto: Edouard Beauchemin
Fotos: Wang Zhuo
Julio 2008