Con sus 800 000 habitantes, Qinhuangdao, la más pequeña de las ciudades que acogerán los Juegos Olímpicos, se embellece para recibir los tan esperados partidos de fútbol. La ciudad es también una estación balnearia, antaño punto de veraneo de los altos dirigentes del Partido Comunista chino y de las familias chinas acomodadas. Impresiones.
Concluido en el 2004, el estadio olímpico de Qinhuangdao se prepara para recibir « el partido de fútbol del siglo »: China contra Brasil. Si bien es cierto que la hierba sintética y la zona de entrenamiento no parecen perfectos, el césped central, natural y fino, ya está listo y constituye el centro de atención de un equipo de especialistas. Los 300 atletas se encontrarán entonces con buenas condiciones, no solo para ellos, sino también para el espectáculo visual del que disfrutarán los 32 000 espectadores que puede acoger el estadio.
Con poca fuerza en el mundo del fútbol, los chinos no son, sin embargo, espectadores menos fervientes que el resto del mundo. Esto se evidenció durante la pasada Copa del Mundo, época en que en cada rincón de la ciudad era posible encontrar una pantalla transmitiendo los partidos, y el fervor popular fue tal, que incluso en una residencia estudiantil de Sichuan, al suroeste del país, se escucharon protestas cuando falló el fluido eléctrico durante el partido de semi-finales.
Enfrentarse a un equipo tan prestigioso como el de Brasil en patio propio durante los Juegos Olímpicos, no será tarea fácil para los chinos. El resto de los grupos no son pan comido tampoco, como es el caso de Italia, que tiene la intención de desquitarse de Korea del Sur, la cual los derrotó en cuartos de finales en la Copa del Mundo del 2002. Sin embargo, los chinos no pierden sus esperanzas: « Yo no sé nada de los brasileños, solo que juegan muy bien al fútbol », nos cuenta una vendedora de postales en una de las zonas turísticas de Qinhuangdao. « Tengo deseos de que lleguen para ver cómo son en vida real y, sobre todo, para ver si China puede vencerles! », agrega con visible ambición.
La ciudad, que recibe una media de 16 millones de turistas al año, espera recibir unos 2 millones de turistas venidos para las Olimpiadas, entre los cuales se estima que 20 000 serán koreanos. La estación balnearia está ya acostumbrada a recibir extranjeros, principalmente rusos (unos 40 000 al año), quienes acuden allí en busca de un clima cálido y de un tiempo agradable tumbados en la arena bajo el fuerte sol. De hecho, muchas de las indicaciones y direcciones de la ciudad aparecen en idioma ruso.
Como distracción de los turistas, Qinhuangdao ha construido un extraordinario parque olímpico con esculturas en concreto indicando la historia de los Juegos Olímpicos. Es también posible admirar el molde de las manos de los más célebres atletas chinos, así como obras de arte. Todo en el más puro estilo chino, y de obligada visita si se desea tener una idea del turismo de masas ¨a lo chino¨.
Otro parque, Geziwo (nido de paloma), es célebre por ser citado en un poema de Mao Zedong, por su bella vista de la salida del sol y su arena de excelente calidad. Una de las distracciones más populares será, indudablemente, el Paso de Shanhaiguan, sección donde la Muralla China se encuentra con el mar.
En las famosas playas de Beidaihe es posible encontrar tórtolos que pasean de manos dadas, numerosas parejas de recién casados posando con sus trajes de boda para el álbum, así como todos los accesorios inherentes a una zona balnearia: parasoles, toallas de playa, bares, artesanías... Entonces, por qué no darnos una pequeña escapada al mar para descansar un rato de la atmósfera cosmopolita de la capital? Sobre todo en agosto, cuando muy posiblemente las playas de Qinhuangdao se inundarán de ritmos de samba, si bien nos encontremos a miles de kilómetros de Copacabana.
Informaciones prácticas:
Numerosos trenes parten a diario de la Estación de Beijing con destinación a Qinhuangdao (aproximadamente cada media hora). La ida cuesta unos 44RMB y dura 2 horas. De Qinhuangdao a Beijing hay menos trenes, y estos dejan de salir temprano en la noche. Si usted decide regresar tarde, siempre queda la opción del bus o el alquiler de camionetas o carros con chofer. A su llegada a Qinhuangdao, infórmese al respecto en algunas de las agencias de viajes o en su hotel.
Texto y fotos: Nicolas Sridi
Junio 2008