Situada a orillas del lago de Houhai, la antigua residencia de Song Qingling es una de las más bellas y mejor restauradas moradas de Beijing. Impresiones.
El « Tesoro del País » bien merece un palacio. Estas bien pudieron haber sido las palabras que cruzaran la mente del ex Primer Ministro chino Zhou Enlai cuando ofrecía, en Beijing, una vivienda a Song Qingling. Abierto al público en 1982, el lugar es un verdadero remanso de paz donde la esposa del revolucionario Sun-Yatsen, vicepresidente y presidente honorífico de China, habitó entre los años 1963 y 1981.
Desde el siglo XVII, esta vivienda de patio interior había visto desfilar hombres del mundo de la política, las letras y otros círculos de alcurnia, hasta que el Príncipe Zaifeng (también conocido como príncipe Chun), padre de Pu Yi, último emperador de la dinastía Qing, se instaló en ella. Luego de la fundación de la República Popular China en 1949, los dirigentes del gobierno de aquel entonces, deciden construir una residencia para Song Qingling. Zhou Enlai personalmente escoge esta vivienda a orillas del lago de Houhai y ordena su renovación.
Una vez pasado el umbral, una calma asombrosa inunda el lugar. Pinos y sauces rodean el camino principal, el agua chapotea sobre la rocalla de un jardín coronado por una caseta. A lo lejos, las ramas de una cepa de viña, de donde despuntan algunos brotes verdes, se enredan alrededor de una pérgola. La base, que data de los primeros años de la fundación de la República Popular China, fue replantada durante la época en que Song Qingliang tomó el lugar por residencia.
En un rincón, un detalle anacrónico altera un poco la armonía del recinto: un cartel alusivo a los Juegos Olímpicos. Sin embargo, este detalle es rápidamente olvidado a la vista de un palomar, junto al cual se encuentra la primera sala de exposición. Un cuadro bordado en lana acapara toda la atención. En él posan, bastón en mano, Sun Yat-Sen en traje occidental, y Song Qingling con un conjunto marrón, guantes y sombrero, a juego.
Por aquí, el sombrero de paja medio desvencijado, la pistola, el sello, el telescopio y el reloj del Doctor Sun. Por allá, el diploma del Colegio norteamericano para Mujeres de Song Qingling, así como los regalos de boda ofrecidos por su madre, fotos con sus hermanas, cartas, documentos y otros objetos vinculados a la infancia y juventud de esta Shanghainesa nacida en el año 1893. Las traducciones al inglés son bastante fieles, si bien existen algunos pequeños descuidos.

Otra sala, en cuyo centro se erige un busto de la reina del lugar, acoge motivos relacionados con su carrera política. Las vitrinas exhiben sus vestidos tradicionales chinos (qipao), que ella portaba en ocasiones importantes. En otra ala del primer piso, un viejo reloj de pared indica la fecha y hora exactas del fallecimiento de Song Qingling. Su oficina con su inmena biblioteca, su habitación y la cocina han sido ambientados con objetos y mobiliario de la época.
Pequeño incoveniente: numerosas habitaciones están cerradas al público y algunas se usan con funciones administrativas, lo que parece un poco fuera de lugar en este lugar histórico. En el exterior, el garaje está aún bajo reconstrucción y su fecha de terminación es aún desconocida. En la planta alta, el acceso al « Pabellón Tingyu », también está prohibido. Sin embargo, todos estos percances se compensan con la tupida vegetación tropical que inunda el lugar, la caseta en forma de abanico con vista al lago de Houhai, y los numerosos cerezos, manzanos y lilas que embellecen este sitio, una verdadera joya escondida que vale la pena ser descubierta.Texto: Aurélie Palancher
Fotos: Wang Zhuo
Mayo 2008

Exposiciones :
06 septiembre 09 septiembre
