Situado en un callejón perpendicular a Nanluoguxiang, en el corazón de Beijing, « The Source » ofrece la comida de Sichuan en una auténtica casa tradicional de patio interior. Un restaurante encantador que vale la pena ser visitado.
Un viaje a través del tiempo. Es esta la primera impresión que se siente al llegar al restaurante « The Source ». Situado en una callecita perpendicular a Nanluoguxiang, en el corazón de Beijing, este establecimiento inaugurado hace ya más de dos años, se reconoce por sus dos linternas suspendidas a ambos lados de una gruesa puerta y por el letrero negro cuyos caracteres dorados se leen de derecha a izquierda.
Una pequeña entrada cubierta de paredes de grises ladrillos, coronadas de tejas esculpidas, conduce a una primera sala de pequeño tamaño, yuxtapuesta a una habitación privada. La típica arquitectura del siheyuan (casa tradicional de patio interior) se impone en todo su esplendor en este establecimiento compuesto de tres alas. Algunas mesas en madera oscura, vigas de roja madera, elegantes cómodas tradicionales, espejos ovalados y una banqueta azul arándano, ofrecen una atmósfera minimalista en la primera ala de la planta baja.
Una sencillez para nada desprovista de ese encanto que exhalan las casas y el modo de vida refinado de antaño, como el papel dorado que recubre las paredes. Una pecera con peces rojos, pétalos flotando en una vasija, y floreros repletos de ramas trenzadas, dan al lugar el toque final de elegancia. Las ventanas, enmarcadas en madera verde, dan a un patio repleto de árboles, el cual parece ser un lugar muy acogedor para comer y disfrutar cuando el tiempo así lo permita.
Tres salas privadas adicionales, una de las cuales se encuentra en los altos, se reparten entre las otras dos alas del patio interior. Una de estas piezas se destaca por sus mesas bajas y sus cojines azul arándano al sol. Las lámparas de luz tamizada, las blancas velas y las mamparas caligrafiadas aseguran un ambiente íntimo, sólo franqueado por los carteles que adornan las paredes.Incluso las notas de la Ópera de Pekín, que sirven de hilo musical se funden en este ambiente de antaño. Casi anacrónicas, las camareras, vestidas como los camareros de los cafés parisinos, ofrecen el menú en chino e inglés. Éste es muy simple, y los platos propuestos no son interminables. « The Source » ofrece dos menús optativos: 188 RMB por persona en las salas de la planta baja, o 268 RMB por las del segundo piso. Los platos varían según el número de personas, y cambian cada semana.
A primera vista, las porciones parecen pequeñas. Presentados en pequeños platos rectangulares, decorados con un pétalo de rosa, los aperitivos fríos llegan todos al mismo tiempo. Las salchichas al estilo de Sichuan y la carne de res a la rosa son los más fácilmente reconocibles. La traducción al inglés de otros dos aperitivos resta un tanto indescifrable.
En lo que a platos calientes se refiere, estos se presentan principalmente en cacerolas sobre reverberos, como la carne de cerdo con habichuelas y maíz, el toufu o la carne de res con tomate. Y no debemos pasar por alto el pollo con champiñones servido en un fino recipiente de bambú. Cada bocado es un verdadero placer al paladar de los amantes de la comida picante. Como guarnición se ofrece arroz cantonés o tallarines, con un punto en contra por la insipidez de los fideos. En un abrir y cerrar de ojos la mesa se repleta de nuevo.
Y en este incesante vaivén de platos, es difícil reconocer los alimentos, y el menú no sirve de gran ayuda. La cocina de Sichuan siempre sorprende a los comensales, pero nunca lo dejará con el vientre vacío. De esto se encargan las camareras, al sugerirle más platos, ya sea de carnes o vegetales. Para terminar la cena, un toque azucarado: frutas y yuanxiao (bolitas de arroz rellenas) de sésame se encargan de cerrar el festín por todo lo alto.
Informaciones prácticas:
The Source (都江原): Abierto todos los días, de 11:00am a 2:00pm y de 5:00pm a 11:00pm. 14 Banchang Hutong (callejón perpendicular a Nanluoguxiang, al sur) Kuanjie, Dongcheng district. Tel: 010-6400-3736
Texto: Aurélie Palancher
Fotos: Wang Zhuo
Abril 2008