Creada en 2001, Beijing Hikers propone paseos semanales en los alrededores de beijing. Funadada por Gary y Huilin, dos experimentados senderistas, este club permite descubrir la capital desde un nuevo ángulo. Impresiones.
Hacer senderismo en Beijing, en invierno... La idea parece poco tentadora, teniendo en cuenta el crudeza del invierno pekinés. Sin embargo, al ser convocada la caminata ¨Demuestre su fidelidad¨ del primer sábado de diciembre, a las 8:30am una decena de personas estaban presentes en el punto de encuentro: el hotel Lido. Lugar de destinación: un tramo no restaurado de la Muralla China, en el distrito de Pinggu, al este de la capital.
Aunque la mayoría de entre ellos eran extranjeros, también había algunos chinos, todos dominadores del inglés. Finalmente el bus se pone en marcha. Luego de las primeras frases de bienvenida, Vicky, la guía, explica brevemente el programa de la jornada, y luego procede a distribuir mapas que detallan el trayecto a seguir y los principales puntos de interés.
Luego de dos horas de viaje, el grupo arriva a los contrafuertes montañosos de las afueras de Beijing. Comienza la ascención. El recorrido diseñado por los organizadores es bastante diversificado, alternando cómodos caminos con estrechos e inaccesibles pasajes. A pesar del pesimista prónostico meteorológico, hace buen tiempo: maravilloso cielo azul, no tanto frío como se prevía, y entre el sol y el sudar de la marcha, ya no es siquiera necesario llevar abrigo, a pesar de que la temperatura es de unos 5 grados.
Una hora y media después, los caminantes arrivan a la cima. Escondido entre los arbustos, un muro de un metro de alto marca la llegada. ¨Hemos llegado a nuestra destinación. He aquí la parte vieja de la Muralla China!¨, exclama la guía, y explica el por qué del nombre escogido para la caminata: ¨Durante la guerra, los japoneses forzaban a los campesinos a demolir este muro y las torres, y a transportar las rocas hasta el pie de la montaña para así probar su lealtad¨, precisa ella. Podemos imaginarnos entonces que este muro fue mucho más alto otrora.
La impresionante vista de las montaás circundantes hacen del punto de destinación, un lugar ideal para gacer un picnic. Todos sacan su emparedado y bebida y, a pesar de la belleza del lugar, cada uno engulle la comida en menos de lo que canta un gallo.
Con la inactividad, el frío comienza a sentirse. Efectuamos entonces el descenso, para darnos cuenta de que Vicky está un poco perdida, pero solo por un instante; los arbustos y hojas muertas que yacen en el suelo la han despistado un poco. ¨En los últimos 10 años, los caminos pavimentados han reemplazado los senderos naturales que unen unos poblados con otros y, en la actualidad, solo los caminantes turistas siguen estos caminos¨, se justifica.
Como en efecto, durante toda la caminata no se ha visto ni rastro de chinos locales, solo unas cuantas casas abandonadas se distinguen al fin del trayecto. Un perro y unas cuantas gallinas en un corral son las única señas de vida. ¨La mayoría de las personas del poblado han sido forzados a irse bajo la presión de los agentes de bienes inmuebles que desean desarrollar y explotar la infraestructura de la zona. Otros se han ido con motivo del déficit de agua¨, nos explica la guía.
Los senderistas de Beijing Hikers generalmente terminan sus caminatas en algún pequeño restaurante chino para disfrutar de un ligero tentempié y una taza de té. Esta vez, nos hemos concentrado en una pequeña casa campestre. El menú: comida china sencilla, café y dulces. Todos comentan sobre sus impresiones de la jornada, y los asiduos ya planean la caminata de la próxima semana.
Informaciones prácticas:
Beijing Hikers : Información y reservaciones: Huijie 139 100 25516 y Vicky 1381 016 5056
Sitio Web : http://www.beijinghikers.com
Beijing Hikers ofrece también caminatas para grupos pequeños.
Texto : Edouard Beauchemin
Fotos : Lucie Wang
Diciembre 2007

Exposiciones :
06 septiembre 09 septiembre
