Además de los acostumbrados lugares turísticos de Beijing, visitar los recintos universitarios de la capital es igualmente una idea muy acertada y, al mismo tiempo, oportunidad de conciliar paseo y aprendizaje de una manera completamente atípica.
« Yo no me iré nunca de la universidad. Me siento como en casa ». A sus 46 años de edad, la Sra. Li no da su brazo a torcer. Si bien esta funcionaria pekinesa ha dejado sus años de estudiante largo tiempo atrás, ella continúa viviendo en el perímetro de 47 hectáreas de la Universidad de Comunicaciones, al este de Beijing. Y es que en China, las universidades no son simplemente lugares de estudio, sino que vienen siendo especies de mini-ciudades dentro de la gran ciudad de Beijing. Una realidad de la China de hoy día: en las universidades se estudia, se vive, y no pocas veces se permanece allí de por vida.
Los recintos universitarios chinos tienen una estructura diferente a los de los países occidentales. Por lo general, ellos se encuentran en el centro de las ciudades, y tienen cuatro puertas de entrada, ubicadas en concordancia con los cuatro puntos cardinales, que garantizan la seguridad de estudiantes y residentes, y limitan considerablemente el tránsito de vehículos en el interior del recinto.
La tranquilidad de estos recintos contrasta con el ruido de las calles circundantes, lo que, en gran medida, se debe a la disposición de los edificios: por lo general no muy altos, éstos se rodean de lindo parques, terrenos deportivos y/o lagos arbolados. En el interior de las universidades es posible encontrar todos los servicios necesarios para la vida diaria: mercados, restaurantes, oficinas de correo, bancos, peluquerías..., lo que hace posible que uno pueda vivir allí prácticamente sin necesidad de salir al mundo exterior.
Es este el caso de numerosos estudiantes chinos provenientes de otras provincias quienes, a falta de recursos financieros, deben instalarse en los dormitorios estudiantiles proporcionados por el gobierno. « Es algo inevitable para todos los estudiantes chinos de primer año », explica Liu Qi. En el dormitorio de esta aprendiz de periodista china, unas 4 a 6 personas comparten una minúscula habitación y un baño casi inexistente. Una litera, un pequeño escritorio y una mesa constituyen el único mobiliario de los inquilinos.