
En Beijing, además de hacer su gimnasi tradicional, los ancianos se ejercitan en unos extraños aparatos puestos gratuitamente a su disposición. Únasenos en esta pequeá sesión de deportes... a la antigua!
Es difícil no notarlos. Estos aparatos amarillos y azules, alrededor de los cuales re reúnun los ancianos, son casi omnipresentes en Beijing. A primera vista, no es muy fácil descubrir la función de algunos de estos aparatos que algunos, jocosamente, llaman ¨juguetes para los viejos¨. Algunos, por tanto, mirarán perplejos los discos en forma de Yin y Yang para relajar las muñecas, los troncos para masajear la espalda, o incluso balancines hacer trabajar las piernas.
Pero para Tang Lingxing, una septegenaria en plena forma, residente en uno barrio cercano a los lagod de Houhai, al norte de la ciudad, ninguno de estos aparatos es un misterio. ¨Yo me levanto todas las mañanas a eso de las 5:30, desayuno y voy a encontrarme con mis amigos para nuestra sesión de tai ji quan (tai chi chuán). A continuación, lo primero que hago es masajear mis pantorrillas con ayuda de los aparatos¨, explica. ¨Yo hago ejercicios todos los días desde hace más de 20 años, y estos aparatos son realmente muy prácticos. Aparte de tener que desplazarme hasta el parque, todo lo que necesito, me queda a dos pasos de la casa¨, se regocija.
Además del aspecto de la salud, estas zonas de entrenamiento físico son lugar de encuentro y armonía entre los ancianos que allí pasan gran parte del día ejercitándose y descansando. ¨Si hace buen tiempo, continúa Tang Lingxing, yo regreso por las tardes con mi nietecito de 2 años. Converso con mis amigos sobre los acontecimientos del barrio, y al atardecer vuelvo a hacer una sesión de ejercicios antes de comer. Ese es el mejor momento para que el Qi circule satisfactoriamente. Es probablemente mi momento del día preferido¨, nos confiesa sonriente.