Inaugurado a principios de septiembre frente al Centro Cultural Francés, la Teverne es el nuevo restaurante del « Equipo de Café La Poste ». Encuentro con Christophe Rovan, jefe de ambos establecimientos.
Francés de pura cepa. La Teverne no pudiera ser mejor. Abierto a principios de septiembre por el « equipod de Café de la Poste », un trío de franceses apasionados del arte culinario, y a la cabeza de de varios establecimientos en beijing, la taverne se llamó en un principio el ¨Far Away¨ y servía comida islandesa y crepas bretonas.
En marzo de 2006, Armand Lafare, uno de los miembros del « equipo de Café de la Poste » y uno de los dos chef-cocineros, tomó las riendas y propuso pizzas y un buffet mediterráneo, concepto que está en marcha temprano en las tardes, no en la noche. Los propietarios chinos se alarmaron. La Teverne se hace más atrevida, con un nuevo credo de « un ambiente informal y familiar; un menú con sello propio; comida francesa, simple y buena».
Frente al restaurante, la terraza invita a un café o una cena a la vista de todos. Sus grandes mesas cubiertas de manteles con cuadros blancos y rojo vino, sus cestas de mimbre que cuelgan de las vigas de madera, sus viejos afiches publicitarios en las paredes, su gran estantería de vinos, su gran mostrador, y su ¨menú del día¨ escrito a tiza en las negras pizarras dan a la sala un toque rústico y acogedor.
Christophe Rovan, jefe del lugar, habla de sus platos sin remilgos y con evidente placer. « Yo soy muy goloso, me encanta comer y hablar», sonríe eeste antiguo editor de 47 años de edad, oriundo de Cantal.
Es necesario decir que la cabra caliente, la docena de caracoles a la mantequilla de ajo, la carne de res con escalope de foie de gras fresco y pasado por la sartén, el filete magro de pato con salsa de ají verde, el fundido borgoñón, la mousse de chocolate, entre otros, le harán indudablemente la boca agua.
Todos los platos se preparan únicamente con productos frescos comprados cada mañana en el mercado, y el abanico de precios va de 28 yuanes (ensalada del día) a 275 yuanes (camembert entero frito). La trilogía de sorbetes (bebida) cuesta 28 yuanes, mientras que la tarte fina de manzanas flameadas al Calvados, cuesta 42 yuanes. No olvidemos los menús de diás entre semana, a 60 y 90 yuanes; un menú para niños a 50 yuanes, y el plato de la casa que cambia a diario, según el agrado del chef.

Los chefs Armand Lafare y Yann Gauthier han concebido un menú excepcional. Sin embargo, no eran muchas las señales que predestinaban a estos dos hombres a compartir una misma cocina en Beijing, a no ser los recorridos culinarios que los llevaron a recorrer el mundo, llegando a lugares tan inveroscímiles como Afghanistán o Irán, por Armand Lafare. Y es que ambos cocineros no podían ser más opuestos: el uno es un empedernido vegetariano, y el otro un temeroso carnívoro.
Sin embargo, esta dualidad parece funcionar a la perfección. En 2006, el Café de la Poste, uno de los bistrots franceses más populares de la capital china, fue abierto en la calle del Templo de Lamas, convirtiéndose así en el « primer restaurante esquizofrénico de Beijing », que combina las recetas a bases de vegetales de Armand Lafare, con los generosos trozos de res cuidadosamente cortados por Yann Gauthier.
Una vez vendida su sociedad de edición en Beijing, Christophe Rovan se instala el mismo año la capital china y queda prendado del dúo. Juntos, el « equipo de Café de la Poste » lleva a cabo numerosas aventuras culinarias: al epónime café le sigue el bar-tapas Salud, en Nanluoguxiang; luego la cave, una tienda de comestibles finos.
« Somos tres, pero trabajamos por diez», explica Christophe Rovan. «Nosotros nos decimos las cosas sin tapujos, todas las críticas. Tenemos divergencias todo el tiempo pero, a la hora de la verdad, nos ponemos de acuerdo y todo sale perfecto », nos confía.
En lo que a vinos respecta, la Taverne cuenta con una veintena de vinos para todos los gustos y « bolsillos», siendo la botella de vino blanco chino producido en Shandong (noreste de China) por un viñador francés, la más barata a 95 yuanes y, la de Côtes du Beaune 1ra cosecha, la más cara a 860 yuanes. El vino en jarra se declina en los tres colores oenánticos, 50 centilitros a 80 yuanes.
A 95 RMB, la bouteille la moins chère est un vin blanc chinois produit par un vigneron français qui habite dans le Shandong (nord-est de la Chine). La plus chère est un Côtes du Beaune 1er cru à 860 RMB. Le vin en cruchon se décline dans les trois couleurs œnanthiques à 80 RMB les 50 centilitres.
El trío cuenta abirir un cuarto establecimiento a mediados de octubre: Room 101, un bar-restaurante abierto las 24 horas que ofrecerá un « menú muy simple pero fuerte, para los noctámbulos, y desayunos de todos los países » , así como 3 ó 4 conciertos por semana. El nombre de este restaurante está inspirado en en la novela de george Orwell «1984 », y designa la habitación donde se encierran a los espíritus más recalcitrantes para hacerlos confrontar sus propios miedos. Y cuando preguntamos a Christophe Rovan cuál es su mayor miedo, nos responde entre risas: « No comer bien! »
Texto: Aurélie Palancher
Fotos : Wang Zhuo
03/10/2007
Informaciones PrácticasLa Taverne : Abierta todos los días, de 11:00-11:30am a 12:00am. Room 101: 199, Andingmen Neidajie, Dongcheng district. 东城区安定门199号. |